Un gigante del siglo XXI
Uno de los principales complejos durante la infancia es ser más bajito que el resto de tus amigos. Además, ¿a quién no le gustaría añadir unos cuantos centímetros a su altura? Pues no todo el mundo piensa así. Un ejemplo es el siguiente.
Se llama Asdrúal Herrera y vive en Bucaramanga, Colombia. Y mide exactamente 2,28 metros. Pero su altura no se ha detenido ahí y los médicos pronostican que puede llegar fácilmente a los tres metros.

Lo que en principio era un crecimiento fuerte y robusto de su cuerpo se ha transformado en todo un trauma para Asdrúal, a quien los médicos le acaban de diagnosticar Gigantismo, una enfermedad que si bien no es mortal sí complica sobremanera su existencia. Y es que el crecimiento de su cuerpo es desmesurado, sobre todo el de brazos o piernas.
Cada día es un suplicio para Asdrúal. Tiene que encargar sus zapatos en Estados Unidos -usa una talla 50-, y su ropa (una XXXL) la confecciona un familiar suyo. No puede usar el transporte público, cuando va al hospital los médicos deben subirse en una escalera para examinarlo o tiene que tumbarse en dos camillas. Y los golpes en la cabeza en su casa son constantes.
Tuvo que abandonar los estudios primero por las risas de sus compañeros y luego por los síntomas de la enfermedad -vómitos o dolor de cabeza-, que además le afecta a los riñones y a la espalda. Intentó aprovechar su altura para dedicarse al baloncesto pero terminó dejándolo porque le pesaba tanto la espalda que no podía correr y se cansaba enseguida. Y le han despedido de su trabajo en una zapatería porque al levantarse golpeó con su cabeza el ventilador del techo, lo tiró, se estropeó y no tuvo dinero para pagarlo.
Su problema puede tener solución, o no, ya que el 15% de las personas que se someten a la operación de glándulas para evitar el crecimiento no logran detenerlo. Además, la operación cuesta un dinero que él no tiene. Mientras tanto Asdrúal paga su rabia y su tortura con su madre y su hermano.