un hombre gigante
Crece a un ritmo de 4 centímetros por trimestre. Ya ha alcanzado los 2 metros y 28 centímetros y los médicos le han advertido que puede llegar a los tres metros.

Se llama Asdrúal Herrera y vive en Bucaramanga, Colombia. Y mide exactamente 2,28 metros. Pero su altura no se ha detenido ahí y los médicos pronostican que puede llegar fácilmente a los tres metros.
Lo que en principio era un crecimiento fuerte y robusto de su cuerpo se ha transformado en todo un trauma para Asdrúal, a quien los médicos le acaban de diagnosticar Gigantismo, una enfermedad que si bien no es mortal sí complica sobremanera su existencia. Y es que el crecimiento de su cuerpo es desmesurado, sobre todo el de brazos o piernas.
Cada día es un suplicio para Asdrúal. Tiene que encargar sus zapatos en Estados Unidos -usa una talla 50-, y su ropa (una XXXL) la confecciona un familiar suyo. No puede usar el transporte público, cuando va al hospital los médicos deben subirse en una escalera para examinarlo o tiene que tumbarse en dos camillas. Y los golpes en la cabeza en su casa son constantes.
Tuvo que abandonar los estudios primero por las risas de sus compañeros y luego por los síntomas de la enfermedad -vómitos o dolor de cabeza-, que además le afecta a los riñones y a la espalda. Intentó aprovechar su altura para dedicarse al baloncesto pero terminó dejándolo porque le pesaba tanto la espalda que no podía correr y se cansaba enseguida. Y le han despedido de su trabajo en una zapatería porque al levantarse golpeó con su cabeza el ventilador del techo, lo tiró, se estropeó y no tuvo dinero para pagarlo.
Su problema puede tener solución, o no, ya que el 15% de las personas que se someten a la operación de glándulas para evitar el crecimiento no logran detenerlo. Además, la operación cuesta un dinero que él no tiene. Mientras tanto Asdrúal paga su rabia y su tortura con su madre y su hermano.



